RECOGIDA DE FIRMAS PARA APOYAR LA CAMPAÑA

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El segundo paso de la web hermana Menores A Conciertos (http://menoresaconciertos.blogspot.es/) fue...

"REUNIR FIRMAS

Saludos.

Esta iniciativa consiste, como habréis observado, en reunir firmas. Aquí abajo viene adjuntada la hoja. Simplemente tenéis que completarla. Una vez hayáis rellenado unas cuantas, poneros en contacto conmigo. Yo os daré la dirección a la que enviarlas" -05/03/2010 00:21-.

Trasladamos la propuesta de Daniel Fernández Atencia a este blog, donde coordinaremos la recepción y envío de las hojas de firmas.

TRES CARTELES DE APOYO PARA LA CAMPAÑA

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Una de las primeras medidas promovidas por el blog hermano Menores A Conciertos (http://menoresaconciertos.blogspot.es) ha sido la edición de tres carteles reivindicativos. Transcribimos literalmente el anuncio de su disponibilidad pública, que se dio a conocer el pasado 05/03/2010, a las 00:16 horas:

"¡¡¡CARTEL PARA DIFUNDIR!!!


Saludos.

Esta es otra de nuestras iniciativas en contra de esta ley. Va acompañada de enlaces a otro blog que también lucha por esto. Es quizá una de las iniciativas más importantes, ya que se trata de informar a la gente de que existen personas que luchan por las cosas, y nosotros luchamos por la cultura.

La idea principal de estos dos carteles que aparecen abajo es, tal y como indica el título, que se difundan lo máximo posible. Pegadlos en barras de expresión libre, preguntad en tiendas si les importaría pegarlos, repartirlos, etc. Es importante que sepan que estamos aquí y no nos conformamos".



E-MAIL Y CARTA AL INAEM

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La primera iniciativa de nuestro hermanado blog Menores A Conciertos (http://menoresaconciertos.blogspot.es) fue una carta dirigida al INAEM, que surgió del muy activo foro del grupo de rock Lujuria. Los términos de la iniciativa fueron los siguientes (publicado el 04/03/2010, 23:59):

"Carta Y Mail Al INAEM

Esto que pongo a continuación es lo que, desde el foro de Lujuria (y aquí) promovemos para que todos la enviemos al INAEM e intentar, todos juntos, que cambien una ley absurda y obsoleta, una ley que más que prevenir el botellón, lo promueve. ¡¡¡Y hay que luchar contra ella, por la MÚSICA, por la CULTURA, por NOSOTROS!!!

Si lo quereis mandar por correo ordinario:

"Señoras y señores del INAEM, estimado señor Palomero:


Nos dirigimos a usted o ustedes (no sabemos quién acabará leyendo esta carta, aunque nuestra esperanza es que sea el propio señor Félix Palomero quien la lea) para felicitarle por su preocupación por la música en directo. El día 24 leíamos con alegría que está entre sus preocupaciones y que incluso se destinará una partida (500.000 euros) en los Presupuestos Generales del Estado para potenciarla.¡Enhorabuena!


Constatada esta preocupación, nos gustaría recordarle una cosa: en este país la música en directo está prohibida a los menores y las menores de 18 años y, además, por nada que tenga que ver con la música en directo. Es como consecuencia de lo que se llamó “Ley antibotellón”, que prohibe el acceso a los menores de esa edad a los locales donde se venda alcohol. Ni que decir tiene que la consecuencia ha sido nefasta, ya que al prohibir a esos chicos y chicas el acceso a los conciertos, se les dejan pocas alternativas de ocio que les gusten. Esto trajo como consecuencia, precisamente, lo que se quería evitar: condenarles a hacer botellón en los parques. Curioso resultado.


Pero no desviemos el tema, que es muy importante. Como usted sabrá, hay una etapa en la vida en la que la música es vital: la adolescencia. Muchos que ahora ya no somos adolescentes nos recordamos amando la música a tiernas edades y soñando durante semanas con el próximo concierto de nuestro artista favorito, planeando con amigas y amigos acudir a él, ahorrando para la entrada y -si se podía-, el último disco, para sabernos bien todas las canciones y -ya al alcance de muy pocos pero se intentaba-, la camiseta. No había dinero para casi nada más, pero no importaba. Eso nos hacía felices. ¿Consecuencia? Nos enamoramos de la música para siempre y aún seguimos amándola.

¿Y ahora qué? Frustración cuando anuncian a sus músicos favoritos, ya que no podrán entrar; ningún interés en comprar su disco y aprenderse sus canciones, porque no las podrán cantar en el concierto. Los adolescentes y las adolescentes ya no tienen la música en vivo entre sus prioridades. SE LO HAN PROHIBIDO.


Por eso mismo, nos alegra saber que le preocupa la supervivencia de la música en vivo. Nos alegra saber que dedicarán subvenciones a ello, pero nos permitimos recordarle que no todo lo consigue el dinero. A veces hay que desarrollar el amor. PERMITA A LOS MENORES AMAR LA MÚSICA. LUCHE POR CONSEGUIR QUE DESAPAREZCA LA PROHIBICIÓN. Nosotros, Y LA MÚSICA, le estaremos muy agradecidos.


Gracias por leernos.


Un saludo del foro del grupo LUJURIA".

Y si lo queréis enviar por mail:

"Señor Palomero:


Como usted sabrá, hay una etapa en la vida en la que la música es vital: la adolescencia. Muchos que ahora ya no somos adolescentes nos recordamos amando la música a tiernas edades y soñando durante semanas con el próximo concierto de nuestro artista favorito, planeando con amigas y amigos acudir a él, ahorrando para la entrada y -si se podía-, el último disco, para sabernos bien todas las canciones y -ya al alcance de muy pocos pero se intentaba-, la camiseta. No había dinero para casi nada más, pero no importaba. Eso nos hacía felices. ¿Consecuencia? Nos enamoramos de la música para siempre y aún seguimos amándola.


¿Y ahora qué? Frustración cuando anuncian a sus músicos favoritos, ya que no podrán entrar; ningún interés en comprar su disco y aprenderse sus canciones, porque no las podrán cantar en el concierto. Los adolescentes y las adolescentes ya no tienen la música en vivo entre sus prioridades. SE LO HAN PROHIBIDO.

Por eso mismo, nos alegra saber que le preocupa la supervivencia de la música en vivo. Nos alegra saber que dedicarán subvenciones a ello, pero nos permitimos recordarle que no todo lo consigue el dinero. A veces hay que desarrollar el amor. PERMITA A LOS MENORES AMAR LA MÚSICA. LUCHE POR CONSEGUIR QUE DESAPAREZCA LA PROHIBICIÓN. Nosotros, Y LA MÚSICA, le estaremos muy agradecidos".

Muchas gracias. Esto que expongo aquí es lo que empezó con todo. Todavía podeis seguir enviando cartas, por supuesto (hay que molestar). Espero ansioso vuestra colaboración, un saludo".

Hadnos preguntó por le destino de la carta ("Chiquitín, no has puesto dónde hay que enviar qué ;", 06/03/2010, 17:04) y desde el propio blog se le aclaró su duda: "Tío, CARTA al INAEM (hay que enviar al INAEM una CARTA). La peña pone INAEM en Google y se la envía. No es tan complicado" (07/03/2010, 00:51).

ENTRADA SIN EDAD + MENORES A CONCIERTOS

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Nuestro llamamiento ha dado resultado y ya estamos coordinados con Daniel F. Atencia, creador del blog Menores A Conciertos (http://menoresaconciertos.blogspot.es/), que a partir de ahora se unifica con nosotros. Queremos situar su campaña en el contexto adecuado y por ello publicamos su primera entrada, que data del 04/03/2010:

"Ya Está El Blog

Ya está listo este blog.
Hace tiempo, Oscar Sancho empezó una campaña, por la cual comenzamos a enviar cartas al INAEM (campaña que dentro de poco publicaré aquí). Entonces, debido a que no nos hicieron caso, decidí continuar por mi cuenta haciendo cosas. Una llevó a la otra y he decidido reunir aquí todas las propuestas para publicitar esta campaña, en contra de esa absurda ley que impide a los menores de edad asistir a eventos culturales (conciertos). Bueno espero recibir todo vuestro apoyo. Esto es una cosa muy triste y hay que cambiar esta ley ya.

¡¡Sí a la música, sí a la cultura!!"

Al respecto, Hadnos comentó lo siguiente: "A ver si lo conseguimos de una santa vez... al concierto de Saratoga de hoy de Madrid no pueden asistir menores y es grabación de DVD. Varias de esas me perdí yo cuando era menor... una pena" (06/03/2010, 17:02).

NECESITAMOS TU COLABORACIÓN Y APOYO

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Hola.

Mi nombre es Leonardo Cebrián Sanz, responsable de las webs http://www.rockandrollchildren.es y www.madridinfantil.com. Con este blog he pretendido recuperar y actualizar toda la información sobre la campaña que se inició hace unos años, y que busca el libre acceso de los menores a las salas de conciertos. La iniciativa parte de Madrid, donde la problemática es más acuciante, pero se puede aplicar al resto de los territorios donde este tipo de prohibiciones se esté produciendo.

Mis obligaciones laborales no me permiten dedicar el tiempo que me gustaría a esta campaña, por lo que solicito la ayuda y colaboración de cualquiera que se sienta identificado con la causa, especialmente si de forma directa se ha visto afectado por ella en algún momento. Sólo el testimonio y la implicación directa de los menores puede dar credibilidad a esta reivindicación, a la que gustosamente brindo mi asesoramiento y soporte técnico.

Si estás interesado en echar una mano y tratar de que las cosas cambien, puedes contactar conmigo en la siguiente direccíón de e-mail: leoc41@gmail.com

El rock se lo merece y la gente joven también. Saludos.

LCS
http://sangresurrock.blogspot.com.es

ESCUCHANDO DESDE FUERA, ESPERANDO PARA QUE TE FIRMEN

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De vez en cuando Madrid nos sorprende con la fidelidad de su parroquia rockera, que es mucha y diversa. Hace algunas semanas coincidieron en la capital dos conciertos de altura: las presentaciones de los nuevos discos de Barricada y Los Suaves. Ambos aforos se llenaron en su totalidad, nos imaginamos que con un alto grado de público coincidente. Entre ellos, una vez más, no estaban los menores. El viernes fueron Los Suaves quienes reventaron La Riviera el 5 de marzo y el sábado fueron Barricada quienes hicieron lo propio.

Apenas un día después, Charlie, bajista de la banda orensana, comentaba lo siguiente en la entrevista que nuestros compañeros Fernando Checa y David Esquitino le hicieron en su programa “Corsarios del Metal”, en la emisora comunitaria madrileña Radio Enlace:

“Somos un grupo de varias generaciones. A la salida de La Riviera estaba una niña de 17 años y le firmé la entrada, pero no pudo entrar por la edad”.

Dos de las referencias básicas del rock estatal, privadas del contacto con sus seguidores madrileños más jóvenes. Qué pena. Ante esta situación, recomendamos al Ayuntamiento que se haga patrocinador del festival Viñarock, a ver así podemos ofrecer a los chavales la garantía de ver a dos de sus grupos señeros a menos de doscientos kilómetros a la redonda.

SÁBADO POR LA NOCHE EN ARGÜELLES

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Ayer por la noche estuvimos viendo a Obús en la sala Penélope, el antiguo Gaudeamus de los universitarios de los 80. El local se encuentra situado muy cerca de los bajos de Argüelles, donde prácticamente los únicos bares que han sobrevivido son los que programan música heavy.
Varias cosas nos llamaron la atención del evento de presentación de “Cállate”, el último CD de los madrileños. Para empezar, este nuevo local de conciertos se suma a la lista de los hosteleros de la noche que descuidan y maltratan a sus clientes. Terminado el concierto de rigor, su personal de seguridad se afana en vaciar el local con la mayor prisa posible. No vale que aún te quede la mitad de tu cerveza en la botella (¡por cierto, la venden a cinco euros!) o que quieras ir a los servicios. Las prohibiciones y los malos modos son la norma, porque ya sabemos que al rockerío hay que echarle pronto para que entre el público habitual de Penélope. En fin, no es una historia nueva, pero conviene destacarla y denunciarla mientras se sigan produciendo abusos de este tipo.

Desde luego, no parece Penélope el sitio más adecuado para que sus responsables hagan la vista gorda respecto al acceso de los menores a los conciertos. En un momento dado, Fortu preguntó cuántos de los presentes veían por primera vez a la banda sobre un escenario. La respuesta fue tibia, lo que nos llevó a pensar en la cantidad de chavales que habrían querido ver al cuarteto en su nueva aventura discográfica. La media de edad de los asistentes era alta, para qué negarlo; eso nos hizo echar de menos esa savia nueva que enloquece en los conciertos y da esperanza de futuro a la escena del rock en Madrid.

A la salida alguien sugirió acercarnos al Tyrant, ese bar de los bajos más conocido por “el bar con las entradas de conciertos en la barra”. Y qué curioso, toda esa gente joven que podría haber estado disfrutando de su cultura favorita en libertad era la misma que parecía estar esperándonos para preguntarnos “¿qué tal han estado los Obús?”. Eran en su mayoría estudiantes de Bachillerato o FP, gente sana que ha recuperado la estética y actitud de los 80 con sus cazadoras vaqueras parcheadas. Maduros para pedirse un mini de calimocho o cerveza, pero al parecer no para consumirlo viendo a uno de sus grupos de referencia.

La lógica del Ayuntamiento y la Comunidad es así: no quieren a la gente joven disfrutando de una velada musical compartida por varias generaciones -Obús lleva tocando casi treinta años, un combo perfecto para que lo disfruten por igual padres e hijos, tíos y sobrinos-. Las autoridades políticas prefieren a su masa juvenil consumiendo en un local similar -pero sin escenario ni músicos con guitarras-, mientras aguardan a sus hermanos mayores para que les cuenten lo bien que se lo han pasado coreando “El que más” o “Prepárate”.


Chocante, pero real. Que no nos tomen el pelo, que sabemos que el quid de la cuestión no es la venta de alcohol a los menores, sino su libre consumo del arte y la cultura, dos peligrosas armas del pensamiento que pueden sacar a los adolescentes de la pasividad a la que han sido condenados por el sistema y el poder.

Eso sí, toda su supuesta protección se limita al terreno de la música en directo. ¿Creen que algún concejal o consejero de seguridad se plantearía alguna vez prohibir el acceso de los menores al fútbol, los toros o una sala de cine donde se proyecten películas como ‘Saw III’? Suena raro, ¿verdad?

LAS PULSERAS DE IDENTIFICACIÓN SE GENERALIZAN: TAMBIÉN EN EL VIÑAROCK

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Recibimos con satisfacción la noticia de que el Viñarock de este año se ha decantado por la opción de las pulseras identificativas para distinguir a su audiencia más joven y que los menores puedan asistir al festival. Su web oficial describe así la solución tomada para evitar los habituales conflictos relacionados con la edad de los asistentes al evento:

"Los menores de 18 años tendrán acceso al festival con un brazalete especial pero no podrán adquirir ni consumir bebidas alcohólicas y también los menores de 16 años que podrán acceder únicamente acompañados de su padre, madre o tutor legal".

Una vez más queda claro que la tendencia a este tipo de identificación "en positivo" de los jóvenes se extiende como la fórmula más oportuna para no impedir el derecho de los menores a disfrutar libremente de la cultura musical en directo. Otro día hablaremos de la paradoja que supone que un adulto tenga que "tutelar" el acceso del menor a un recinto de música en vivo, por cuanto desde esta web consideramos que un joven de 16 años tiene la autonomía personal suficiente como para tomar sus propias decisiones -obviamos los ejemplos de polémicas recientes en el ámbito de lo social, pero ahí están-.


UNA POSIBLE SOLUCIÓN: LAS PULSERAS DE COLORES DEL CULTURA URBANA 2009

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La problemática del acceso de los menores a las salas no afecta sólo al rock. El otro gran estilo perjudicado es el hip-hop, la otra tendencia urbana y artística que más concita el interés de la juventud madrileña. Compañeros del verso rimado, enhorabuena por haber dado en pasos en firme para solucionar el problema. Veamos cómo lo hicieron…

Hace unos días tuvimos la oportunidad de conocer cómo los responsables de su máximo evento nacional, el festival Cultura Urbana, solucionaron el derecho de los seguidores del rap a disfrutar de sus artistas favoritos. La quinta y última edición del acontecimiento se celebró el pasado 16 de mayo de 2009 en el Telefónica Madrid Arena, un recinto deportivo donde se arbitró una solución perfecta para estos casos: el reparto a los menores de una pulsera identificativa de su condición, frente a la pulsera oficial de entrada al concierto.

La entrega de la pulsera, eso sí, se realizaba tras la presentación de los documentos acreditativos correspondientes. La organización lo explicó así de claro para que no hubiera dudas ni problemas a la entrada misma del Madrid Arena:

“Todos los menores de 16 años podréis venir al Festival Cultura Urbana acompañados de cualquier persona mayor de 18 años. Puedes venir con tu primo, hermano, amigo, padre, etc. A la entrada del festival, la persona mayor de edad que te acompañe deberá presentar su DNI y vosotros deberéis presentar también la autorización paterna firmada en los modelos que facilita la organización y exhibir fotocopia del DNI de su representante legal. Podéis venir todos los menores que queráis acompañados de un sólo mayor de edad.

Los que tengáis entre 16 y 17 años no hace falta que vengáis acompañados de un mayor de edad, con presentar vuestro DNI y la autorización paterna firmada en los modelos que facilita la organización y exhibir fotocopia del DNI de su representante legal podréis entrar”.

Desde la web oficial del Cultura Urbana se podían descargar e imprimir tres tipos de documentos de autorización:
- para menores de 16 años
- para menores de 18 años
- para terceros menores de 16 años.

El festival fue un evento vivo, lleno de incentivos para los seguidores de la cultura hip-hop, ya que cotaron con exhibiciones de graffitti, competencias de breakdance, baloncesto de calle, sesiones de música electrónica, exposiciones de pintura, etc. La asistencia fue de 15.000 espectadores, mucho de ellos por debajo de los 18 años.

Con elocuencias como ésta, resulta evidente que hay alternativas perfectamente válidas a la mera prohibición. ¿De verdad que a nadie en el Ayuntamiento de Madrid o en la Comunidad se le ha ocurrido que este sistema puede ser el perfecto para limitar el consumo de alcohol en los conciertos que se celebran en salas? Bastaría con presentar el identificador correcto para saber a quién se le puede o no servir bebidas alcohólicas. Si la idea dio buenos frutos en una convocatoria que el propio Ayuntamiento promovió desde su programa de fiestas de San Isidro, ¿por qué no aplicarla en el sector privado del ocio nocturno? Ahí queda la pregunta…

RECINTOS DEPORTIVOS Y TAURINOS, SÍ. SALAS, NO. ¿POR QUÉ?

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Una de las paradojas más desconcertantes de la ley que prohibe en Madrid el acceso de los menores a las salas de conciertos es que en teoría la normativa no se aplica a los recintos deportivos o taurinos (fundamentalmente, el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, la Plaza de Toros de Las Ventas, el Palacio de Vistalegre y La Cubierta de Leganés). Y decimos teóricamente, porque no faltan casos en que esta posibilidad ha sido conculcada o interpretada arbitrariamente por los celadores de turno.

En el caso del Palacio de la Comunidad de Madrid se da una curiosa circunstancia, ya que hace años la venta de alcohol sí estaba permitida. Con posterioridad se abrió un periodo de abstinencia obligada para quienes asistían a los conciertos que se celebraban en este recinto de la capital. Y durante los últimos años hemos comprobado personalmente cómo se venden sin ningún tipo de problema minis de cerveza y calimocho. Por supuesto, no abogamos por la prohibición del alcohol en el Palacio -en absoluto-, sino por un análisis de puro sentido común respecto a la excusa que fundamenta la ley que discutimos, que es la de proteger a los menores del consumo de alcohol.

La realidad ha demostrado con creces que la libre disponibilidad de este tipo de bebidas no ha generado ni un sólo caso de incidentes o comportamientos que alterasen el orden. Los menores que acuden al Palacio a ver a Rammstein, Fito y los Fitipaldis o los mismísimos Jonas Brothers se han gastado su dinero en la entrada y acuden al evento con el único interés que les mueve, y que no es otro que disfrutar de la música en directo de sus grupos favoritos.

Ni los precios de las consumiciones invitan a la ingesta compulsiva ni tampoco se trata de un espectador que prefiera gastarse su dinero antes en copas que en adquirir la camiseta oficial de la gira. Cualquiera que preste un poco de atención a los usos y costumbres de este tipo de público adolescente y juvenil puede sacar fácilmente las mismas conclusiones.

Los menores presentes en este tipo de eventos aprovechan la escasez de los mismos para disfrutar del acontecimiento al máximo, sabedores de que no van a ser muchas las oportunidades de que dispondrán durante el año para ver espectáculos en vivo. Bastaría pues un poco de voluntad para reparar en que el alcohol no es el problema.

Muy al contrario, es en la calle y no en las salas o recintos cerrados donde se escucha música en directo donde sí se pueden dar situaciones de abuso y consumo indebido de sustancias nocivas para la salud. Frente a ello, la música neutraliza la tentación bebedora y la distrae con cultura y diversión en estado puro. Todo lo demás es la aplicación de un prohibicionismo hipócrita y trasnochado, que no distingue ambientes ni circunstancias, en una aplicación represiva que carece de fundamento lógico y sentido de la equidad.

 

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